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8 claves para aumentar la felicidad

Estoy segura de que has probado cientos de remedios naturales, prácticas de yoga o de meditación, has empleado tiempo de tu vida en ir a la India o al Tibet o en dar casi la vuelta al mundo, pero no llegas a alcanzar ese estado de bienestar y dicha que todos anhelamos. Siempre te falta algo.

La felicidad no es algo que tengamos que buscar, no consiste en hacer o dejar de hacer cosas, no se encuentre fuera de nosotros, se haya en nuestro interior. Para la sociedad en general, estas palabras parecen hipótesis místicas difíciles de alcanzar. Lo cierto es que tenemos la mente tan ennubilada que no lo podemos ver e incluso no lo queremos ver.

«La felicidad, como el éxito, es la consecuencia automática de vivir de cierta manera, de relacionarnos con nosotros mismos de cierta forma y de tener determinada conciencia» David R. Hawkins

La felicidad es como el sol que sale cada mañana y se pone al atardecer. Es esa luz cálida que ilumina la vida, esa energía vital que despierta almas… Las nubes digamos que son tus pensamientos y creencias (tengo que ir a trabajar, debo de hacer esto o lo otro, la vida es dura, mi marido esto, mi mujer lo otro…).

Puede que haya días, semanas o temporadas en los que vivas con un sol espléndido, pero de repente te caiga un chaparrón y no lo sepas gestionar. Te hundes como un plomo bajo el mar esperando a que alguien haga algo para ayudarte a salir de esa oscuridad, de esa tristeza, de esa apatía, de esa pereza, lástima, desasosiego, incomodidad, depresión…

Estás hundido esperando a ver la luz pero, ¿como cambiaría tu vida si supieras que cada día sale el sol? La vida es eso que pasa mientras tu estás distraído buscando la felicidad, así que detén unos minutos tu tiempo e incorpora estos hábitos a tu vida para encontrar tu esencia, la paz, la felicidad.

Felicidad

#1 Cambia la creencia de que «algo externo a mi me puede amar/me puede hacer daño»

Vivimos dormidos esperando a que algo externo a mi me pueda amar, o esperando a que algo externo a mi me pueda dar la felicidad. «He encontrado a mi media naranja», «eres el hombre/mujer de mi vida», «sin ti moriría», «sin ti  no soy nada», «sin la escalada no podría vivir», «el ciclismo es mi vida», etc. Otorgamos nuestra felicidad a personas o cosas a las que estamos tremendamente apegados. Ya pueden ser personas o deportes o estilos de vida. El apego es el sufrimiento disfrazado de felicidad. Nos creamos una dependencia emocional a la que nos agarramos por el miedo a estar solos.

Por otro lado, creemos que esas mismas personas a las que tanto me aferro (mi madre/padre, mi marido/esposa, mis amigos, el jefe, el compañero…) son las culpables de todos mis disgustos y desgracias. «Es que me pones enfermo», «no hay quien te aguante», «con todo lo que yo hago por ti»…

Claro, detrás de esta creencia está la «creencia en el esfuerzo y el sacrificio». En que para que tú me quieras, tengo que esforzarme en gustarte para que no me dejes. Por eso removemos cielo y tierra para hacer cosas por el otro, para que me quiera y no me deje. Y luego le decimos cosas como «con todo lo que yo he hecho por ti»…

«Tu mayor sacrificio, se convertirá mañana en tu amargo resentimiento» dice Un Curso De Milagros

Por lo tanto olvídate de que te quieran. Deja de proyectar esa necesidad de amor y empieza a quererte a ti mismo, que no necesites de nada ni nadie para vivir, para ser feliz. El ego, esa parte consciente de nuestra psique, no te dejará en paz, porque no quiere que estés sólo, pero conforme vayas aquietando sus pensamientos (las nubes) irás encontrando poco a poco esa luz interior (el sol), que te permitirá brillar allá donde estés, solo o acompañado, pero sin la dependencia emocional que tanto nos hace sufrir.

«Practica el desapego, retirada emocional de los asuntos del mundo. Deja de controlar que las cosas sean como a ti te gustaría que fueran. Vive con serenidad. La Consciencia te dará aquello que necesitas para hacer tu función en el mundo» UCDM

#2 Aprende a estar sol@

Necesitas conectar más contigo mism@, con tus emociones, con tus necesidades, con tus miedos e inseguridades.

La inteligencia emocional es una inteligencia necesaria para adquirir una confianza en ti mism@ que te permita ser más creativo, intuitivo, hábil, social… Esta inteligencia se desarrolla mediante la gestión emocional. Saber identificar nuestras necesidades y emociones y autoindagarnos en los momentos más difíciles, nos puede ayudar a tomar conciencia de para qué estoy proyectando una necesidad (que me quieran, que me reconozcan, que me valoren…). Es muy útil irnos a nuestra infancia e identificar las carencias que tuvimos de pequeños y que demandamos de mayores.

El miedo es una emoción necesaria que nos ayuda a sobrevivir en situaciones de peligro. El problema está en que el inconsciente no diferencia entre peligro real (un tigre está apunto de devorarme) o peligro simbólico (mañana puede que no tenga trabajo). Ambos representan un peligro para la supervivencia y el miedo genera en mi fisiología un estrés que me lleva a actuar, salir corriendo o buscar un trabajo para poder comer y alimentar a la familia.

La gran mentira que se monta la mente es el miedo a estar solo. Es cierto que somos seres sociales y hemos aprendido a vivir en comunidad, pero si hacemos de esta creencia una dependencia emocional, nos convertiremos en seres dependientes y volveremos a la creencia #1.

«La soledad es necesaria para comprenderte fuera de toda programación». Anthony de Mello

Conectar con la naturaleza es un momento maravilloso para sentirnos parte de ese Todo que nos envuelve, para permitirnos sentir que somos una gota de conciencia en un mar de Consciencia. Porque fuera de los límites físicos que establece la mente racional, existe una inteligencia creadora de la vida, la que hace que una oruga se transforme en mariposa, la que provoca que una planta florezca al llegar la primavera, la que hace que dos ballenas en diferentes puntos de los estados polares de la Tierra canten la misma canción en sincronicidad…

Te dejo aquí un audio que te recomiendo escuches en un momento de soledad que tengas del día. Este audio te ayudará a relativizar la vida y a quitarte un peso de encima, porque como dice Facundo «no estás deprimido, estás distraído» https://www.youtube.com/watch?v=znjMKDadZNI

#3 Nunca hables del otro

Nos hemos aconstumbrado a que el otro sea el responsable de mis desgracias. Qué fácil es vivir siendo la víctima. «Me pones enfermo», «ay pobre de mi», «esta es la cruz que Dios me ha enviado»… La culpa siempre es de mi madre, de Dios, del vecino, del jefe o del político de turno. Pero ¿mía? ¡Que va!

Tenemos la «creencia de que estamos separados del resto», pero no lo estamos, la vida siempre te pone a la persona perfecta en el momento perfecto para que aprendas algo que no has resuelto de ti mismo.

«Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo» Buda

Lo decía Buda hace 2500 años y lo decía Jung (S. XX) no hace tanto cuando hablaba del arquetipo sombra y el efecto espejo. Decía que todo aquello que vemos en los demás tiene que ver con una parte de nosotros que no aceptamos o no queremos reconocer, nuestra sombra. Por ello la persona que tienes delante ahora mismo siempre te va a mostrar tu sombra. Tanto todo aquello que te molesta de él o ella, como todo aquello que te encanta y te enamora, es todo aquello que existe en ti y no te permites ser.

Por ello, la persona que tienes delante es siempre tu mejor maestro. Si no te gusta lo que ves de tu pareja, que sepas que no lo puedes cambiar. Que puedes dejar a tu pareja y buscarte otra, pero el conflicto seguirá sin resolverse hasta que no te pares a preguntarte qué es lo que te molesta del otro que no has resuelto en ti mismo.

«Tanto si nos sentimos muy ligados a algo o a alguien, como si lo eludimos u odiamos, estamos abrazando o luchando con la sombra» (Ken Wilber)

Felicidad

#4 Vive en coherencia con lo que piensas, sientes y haces

La gran mayoría de nuestras vicisitudes en la vida son el efecto de nuestras incoherencias con nosotros mismos, pensamos una cosa, sentimos otra y hacemos finalmente otra. Somos incongruentes en todo lo que hacemos. Piensas que tienes que ir a la cena de cumpleaños que organiza la suegra, sientes que «no te apetece ni el huevo» de ir, que te apetece quedarte en casita con el pijama todo el día del sofá a la cama y de la cama al sofá y acabas yendo a la cena de cumpleaños haciendo un esfuerzo inhumano.

En la cena te sienta mal la comida, (culpas a la comida), y discutes con tu pareja porque te dice que alegres la cara, que no estás dando una buena imagen a la familia (culpas a tu mujer/marido por haberte recriminado dar buena imagen) cuando todo eso lo estás haciendo por él/ella. Acabas yéndote a casa con fiebre y un disgusto con tu pareja que no se resolverá hasta que pasen varios días.

¿Qué estás provocando? ¿Para qué haces lo que haces? ¿Para quedar bien con tu pareja, con la gente? ¿Para sentirte integrado? ¿Para no estar sólo? Vivimos en un mundo en que la imagen social es una prioridad. Tenemos las creencias de que si no haces esto o lo otro no eres buena persona o no eres políticamente correcto. Son todo una sarta de mentiras que tenemos en la mente que nos hace enfermar y nos culpabilizamos o culpabilizamos a todo lo exterior de nuestra perturbación emocional.

Estamos programados para hacer las cosas de determinada manera. Según haya sido tu educación, la cultura donde te hayas criado y la historia de tu familia, ya tienes en tu mente una serie de creencias fijas que te dicen como tienen que ser las cosas.

Entregamos nuestro bienestar a unas creencias, tengo que…, debo de…, la vida tiene que… Creencias limitantes que nos impiden ser quien realmente queremos ser, mostrarnos tal como realmente nos queremos mostrar o decir lo que realmente sentimos de corazón.

Nos dejamos llevar por la razón sin hacer caso al corazón. Esta incongruencia se proyecta en nuestra vida en forma de accidentes, enfermedades, discusiones o vicisitudes que llamamos problemas.

#5 Deja de ser egoísta para aprender a pensar en ti

Egoísta es la persona que quiere que los demás hagan lo que a esa persona le gustaría que hiciera. ¡Qué absurdo! ¿verdad?. Pues si, así de cruda es la realidad. Estamos constantemente manipulando a los demás para que hagan las cosas como nosotros queremos. Y si no lo hacen los juzgamos con que son egoístas, malas personas, que no nos quieren o que no nos demuestran su amor.

Anthony de Mello, fue un sacerdote jesuita licenciado en psicología que difundía la espiritualidad por todo el mundo con sus escritos y conferencias. En unos de sus talleres aplicó un ejercicio que dice lo siguiente:

Piensen en alguien a quienes ustedes quieren mucho, alguien cercano a ustedes, alguien que para ustedes es muy valioso y díganle mentalmente a esa persona: «Preferiría ser feliz a tenerte», vea lo que sucede, «Preferiría ser feliz a tenerte. Si yo pudiera elegir, sin duda elegiría la felicidad». ¿Cuantos de ustedes se sintieron egoístas cuando dijeron eso? Parece que muchos. ¿Ven cómo nos han lavado el cerebro? ¿Ven como nos han lavado el cerebro para que pensemos: «¿Cómo puedo ser tan egoísta?». Pero miren quién es egoísta. Imaginen que alguien les dice a ustedes: «¿Cómo puedes ser tan egoísta como para elegir la felicidad en lugar de elegirme a mí?» ¿No les gustaría responder esto?: «Excúsame, pero cómo puedes ser tan egoísta como para exigir que yo te elija a ti por encima de mi felicidad?»

Y me reitero con una hermosa frase de Jorge Bucay que dice así:

«El amor es la decisión de trabajar activamente por la libertad de otra persona para que pueda elegir qué hace con su vida aunque no me incluya»

Y así de simple, sencillo y para toda la familia. Pero nos enredamos en que la otra persona me quiera como a mi me gustaría que me quisiera, o que haga lo que a mi me gustaría que hiciera y todo porque me siento infeliz, y busco la felicidad en el otro. Cuando aprendamos a conectar más con nosotros mismos, a dejar de hacer lo que los demás esperan de mi, a vivir en coherencia, o dejar de pedir que hagan o dejen de hacer algo para satisfacerme… entonces estaré empezando a despertar.

Despertar es cuestionar todas las creencias y pajas mentales que tenemos programadas inconscientemente. Despertar es hacer cambios en tu vida que deseas hacer pero no haces por miedo a salir de la zona de confort. Despertar es aplicar la fe en tu vida y con ello no me refiero a que creas que existe un Dios que te lo resuelve todo, no. Tener fe es confiar en uno mismo, seguir tu intuición y tu corazón y tener fe de que la vida te irá poniendo las oportunidades para que hagas tu función en este mundo.

Como diría Tony en su libro Despierta:

Las creencias le dan a uno mucha seguridad. Pero la fe es inseguridad. Uno no sabe. Uno está dispuesto a seguir y está abierto. ¡completamente abierto! Está dispuesto a escuchar. Y fíjense bien, estar abierto no significa ser crédulo, no significa tragar entero todo lo que diga el que habla, de ningún modo.

 «Los monjes y los eruditos no deben aceptar mis palabras por respeto sino que deben analizarlas, así como un orfebre analiza el oro – cortando, raspando, frotando, fundiendo» Buda

#6 Acepta que no puedes cambiar las cosas, pero si verlas de otro modo

Nos pegamos la vida quejándonos de la mala suerte, el mal karma o la cruz que Dios nos ha enviado pero, si has entendido algo de lo que llevamos hablando hasta ahora, sabrás que nada externo a ti te puede amar o te puede hacer daño, ¿¿¿¿si????

Desde pequeños nos enseñaron a echar la culpa a la mesa con la que me había golpeado y que provocaba ese dolor en mi rodilla pero, ¿es la mesa la que provoca el dolor o es la rodilla en si la que provoca el dolor? Culpamos a la otra persona de que sienta el dolor en mi corazón pero, ¿es la persona la que provoca el dolor o es mi corazón el que provoca el dolor?

La realidad que ves es una película, tu película, tu realidad, tu verdad, que difiere mucho de la del vecino. Porque todos tenemos unas creencias sociales que se han transmitidos de generación en generación y difieren dependiendo del ámbito cultural y religioso en que hayas nacido, luego tenemos unas creencias familiares que se cuecen dentro de cada ámbito familiar y, finalmente, cada uno tenemos unas creencias individuales que se conforman con respecto a las experiencias personales de cada uno.

Por lo tanto la vida que ves, está condicionada por tus creencias, tus tabúes, tus valores, tu filosofía de vida… haces juicios de que una cosa está bien o está mal, pero eso depende de tu mapa mental, porque el mapa mental del vecino lo juzga de otra forma. Así que, ¡¡no te disgustes!! No merece la pena. Cambia las creencias, cambia tu forma de percibir el mundo y deja de defender que tu película es la Verdad, porque la Verdad es la misma para todos, lo que pasa que tu sistema cognitivo (creencias, pensamientos, valores, prejuicios…) no te deja verla.

Ya se que me repito más que una sopa de ajos pero Einstein ya era un iluminado con autoridad que decía lo siguiente:

«Que sepas que no puedes cambiar el  mundo que ves, pero con que cambies un sólo pensamiento tuyo, cambiará tu Universo»

#7 Suelta el control de todo, fluye en la incertidumbre

La parte izquierda de nuestro cerebro es aquella que es lineal, organizativa, controladora, racional, metódica, sistémica… aquella con la que podemos planificar un viaje, rememorar historias del pasado, poner la mesa, llamar por teléfono o establecer una conversación.  Por otro lado, la parte derecha del cerebro es atemporal, intuitiva, creativa, espiritual, energética… aquella con la que podemos experimentar el amor, la creatividad, la atención plena…  La neurocientífica Jill B. Taylor nos lo demuestra en su video «El derrame de la iluminación» cuando experimentó lo que fue que se le paralizase el lado izquierdo de su cerebro.

Haciendo una similitud a nivel espiritual, nuestro Ego correspondería a esa parte de la psique humana que está siempre pensando en el pasado o en el futuro. Aquella parte de la mente que te mantiene pre-ocupado por lo que pueda pasar mañana o por lo que hiciste o dejaste de hacer ayer. Mientras que la parte energética de tu psique, el Ser, es aquella que no se identifica con nada, que simplemente es, aquí y ahora.

Los humanos tenemos este «defecto» de serie que nos provoca ansiedad o estrés por querer controlar que las cosas sean como nosotros queremos que sean. Forzamos lo que haga falta para conseguirlo, manipulamos a quien haga falta para sentirnos satisfechos. Utilizamos la fuerza en vez del poder. El poder es dejar que la vida venga tal cual viene y vivirla con amor y aceptación, la fuerza es control, manipulación.

Soltar el control y vivir en la incertidumbre puede dar miedo, pero cuando aprendes a poner atención plena en el momento presente…. ¡vualá! La vida te pone oportunidades. No sabes lo que puede pasar mañana así que deja de controlar y déjate llevar por el momento presente, donde se abre el campo de la infinitas oportunidades. Pues la mente tiende a proyectar el futuro en base a lo que ya conoce, en base a las experiencias que ha vivido en el pasado, pero existen infinitas oportunidades de que pase una cosa que estoy convencida no es la que te dice tu mente.

«La vida es aquello que nos sucede mientras estamos ocupados en otras cosas» John Lennon

#8 Agradece y perdona. Tus hermanos son tus mejores maestros

Cuando hablo de aplicar el perdón no me refiero a perdonar por los errores que han cometido otros. Pues eso conlleva hacer un juicio y que tú te sientes superior a otros para aplicar el perdón.

Me refiero a comprender que tu madre, tu padre, tu pareja, tu amigo, tu jefe, tu compañero… no supo hacerlo de otro modo. Comprender que él/ella también eran dirigidos por una programación inconsciente, que no pudieron, no supieron o no quisieron hacerlo de otro modo. Así que aplica la compasión y el amor, comprende a tus semejantes porque, como tú, ellos tienen sus mapas mentales condicionados por sus creencias, sus necesidades de amor y sus experiencias de vida, así que huye del juicio y abraza a tu «hermano», porque todos somos lo mismo detrás de esa careta llamada identidad.

Agradece a cada persona que pasa por tu vida, son tus maestros y siempre te van a mostrar aquello que no quieres ver de ti mismo. Abraza tu sombra para llegar a ser un ser completo, íntegro y sabio. Saca los resentimientos de tu mente y de tu corazón, y da las gracias por lo que eres y por lo que tienes.

«Prefiero ser un hombre completo que un hombre bueno» Carl G. Jung

Hoy tienes la oportunidad de ver la vida de otro modo. Aplica la humildad, el amor y la compasión. Cuestiona tus creencias y no creas a nada ni a nadie, experimenta lo que es vivir aquí y ahora, donde se realizan los milagros, donde se abre el campo de las infinitas oportunidades para que hagas tu función en este mundo.

Me despido con una bella frase de Un Curso De Milagros que dice así:

«Tu función no es cambiar a tu hermano, sino simplemente aceptarlo tal como es (…) Cualquier intento que hagas por corregir a un hermano significa que crees que puedes corregir, y eso no es otra cosa que la arrogancia del ego» Texto: Cap.9 – III, pág. 186

 

Patricia Guijarro

Acompañante y mentora de mujeres que quieren mejorar su autoestima, salud y bienestar emocional. Inconformista y buscadora de la verdad, he descubierto el poder que tienen las emociones y los pensamientos en nuestra vida.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Pamela

    Muy bueno Patricia!Me encantó!! A mi me parecen todos hábitos y procesos imprescindibles para mi felicidad! Lo comparto! 😉
    Un abrazo!

  2. Paloma

    Me encantan tus artículos, siempre me hacen estar más presente, tener mayor consciencia.
    Gracias

    1. Patricia Guijarro

      Gracias Paloma,
      Me alegra ayudarte a poner la atención plena en el momento presente, a conectarte contigo misma para abrirte al Campo de la Consciencia. ¡Es mágico!
      Un abrazo

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